Mi lenguaje secreto

Mi lenguaje secreto

Hoy se celebra el día internacional de la lengua de signos y os voy a contar un secreto: unos cuantos signos os pueden simplificar mucho la vida y ahorraros llantos de vuestros hijos.

Hace tiempo, una madre me preguntó si yo daba clases de signos para bebés. Por aquel entonces no lo hacía, pero me siempre me acordaba de una amiga pediatra que lo había hecho en EEUU y me contaba lo bien que le había funcionado con sus hijos.

Por fin hace cuatro años me inicié en el sistema bimodal de signos y sin lugar a dudas, signar me ahorró muchos llantos en la escuela infantil.

A base de usarlo en el aula y de que todos los peques me vieran los signos a diario, ellos también empezaban con sus primeros pinitos. La mayoría aun no hablaban pero habían asumido esta forma de comunicarse sin ningún problema. Cuando tenían sed, querían cantar, jugar, o ir al jardín… no lloraban o se enfadaban porque no les entienda: venían y me hacían el signo correspondiente.

Aun no tengo una varita mágica que nos permita comunicarnos, pero esto se acerca un poco.

Se que algunos padres se preocupan porque sus hijos se acomoden a hacer signos y no se inicien en el habla. Lo que yo hago con este sistema es emitir el sonido de la palabra a la vez que hago el signo. Así los niños van oyendo las palabras e intentan imitarme, tanto en el sonido como en el signo.

Os aconsejo que hagáis la prueba con los bebés. Notaréis que unos pocos signos pueden ayudar muchísimo en la comunicación. Y también con los no tan bebés; mis hijas lo aprenden como si fuera un juego, y en situaciones donde no podemos oírnos, pero si vernos, les encanta mandarme besos en nuestro “idioma secreto”.

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